Este martes se realizó el acto de graduación de 1.474 funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el Teatro Teresa Carreño. Los nuevos funcionarios de la PNB culminaron recientemente su reentrenamiento en el Centro de Formación Policial (Cefopol) Núcleo Catia, bajo los lineamientos del Consejo General de Policía.
En el acto de grado de la segunda promoción de la Policía Nacional Bolivariana estuvieron presentes el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías; el ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami; los integrantes del Consejo General de Policía, directivos de la Policía Nacional Bolivariana y de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES).
Fueron entregadas menciones especiales a los alumnos más destacados de la promoción y los funcionarios fueron juramentados por el Presidente. La funcionaria Nancy Coromoto García habló en nombre de sus compañeros de promoción. A continuación, reproducimos sus palabras:
“El policía es el espejo donde se mira el alma de una gran ciudad”, Comisario JLGM
Cuando se crea nuestra Carta Magna, en el año 1999, se responsabiliza mediante el Artículo 332 al Ejecutivo Nacional de la organización de un cuerpo uniformado de Policía Nacional.
Hoy por hoy, el Ejecutivo Nacional ha trabajado fuertemente en cumplir con las directrices emanadas por el legislador impulsando, a través del Poder Legislativo y el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones de Interior y Justicia, la creación de un conjunto de normas jurídicas que den paso y regulen la materia de seguridad ciudadana.
Es allí cuando nace nuestra novísima y excelente institución policial. Rompiendo viejos esquemas, patrones, paradigmas que tenían el concepto de ver la seguridad como un privilegio, al servicio de la minoría clasista, pudiente económicamente y excluyente. Lo cual la direccionaba y destinaba a intereses particulares hegemónicos, capitalistas e individualistas y, por ende, imposibilitaban al grueso de la población, a los más necesitados y excluidos por años, a gozar de la seguridad, colocándola en un segundo plano y dejándolas desasistidas a merced de su sobrevivencia ante tantas injusticias.
Las nuevas ideas revolucionarias y transformadoras traen consigo el nuevo modelo policial, un nuevo concepto de policía, un nuevo concepto de atender y actuar ante las demandas de seguridad y un nuevo concepto proactivo de ver e idear las cosas. Así como lo decía el General Cipriano Castro: “Nuevos hombres, nuevos procedimientos y nuevos ideales”.
Este nuevo modelo dará paso al servicio policial predominantemente preventivo de carácter civil y profesional, apegado a las garantías fundamentales, coordinado y cooperativo con la comunidad e instituciones locales para la solución de problemas en materia de seguridad. Soluciones conjuntas, importantes y directas, rigiéndose en todo momento por los principios de celeridad, información, eficiencia, cooperación, respeto a los derechos humanos, universalidad e igualdad, imparcialidad, actuación proporcional y participación ciudadana.
Nos sentimos honrados de haber formado parte de la fundación de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, donde recibimos un reentrenamiento policial innovador por su aprendizaje constructivista, humanista,revolucionario y progresista, y cuyo único fin es la trasformación de la realidad concreta que atenta contra la dignidad humana.
En los pasillos de la UNES encontramos plasmado el sueño suramericano, porque cada aula nos enseñó la vida y obra de nuestros próceres libertarios masculinos y femeninos, dignos ejemplos jamás olvidados del ideario bolivariano. Al interior de ellas, encontramos excelentes facilitadores, personas abiertas y dispuestas a trabajar por este gran sueño y a dar lo mejor para construir una patria nueva y marcar un hito histórico, revolucionario, independentista de la seguridad ciudadana, de la igualdad y la inclusión social. Así como del análisis coyuntural para la generación crítica de nuevos saberes y nuevas gerencias, para realizar actos de justicia como hijos de Bolívar, con pensamientos nuevos de juventud renovadora y el legado de lograr en nuestro pueblo la mayor suma de felicidad posible.
Recibimos formación integral como mujeres y hombres auténticos, de pensamiento libre, críticos y participativos, capaces de responder efectiva y eficazmente a las necesidades de seguridad de nuestro pueblo. Ahora nos toca dar ejemplo y nos comprometemos delante de nuestro pueblo a servir.
Pretendemos ser funcionarias y funcionarios nuevos con ética socialista aplicada a nuestras labores cotidianas y apegados al estado de derecho, la Constitución y demás leyes de la República. Funcionarias y funcionarios con filosofía universal, ocupados del ser, del conocimiento, con valores y principios centrados en el bien común y en la atención de todos por igual, pero especialmente de los sectores menos favorecidos. Nos hemos propuesto una ética comprometida al servicio del ser social, de la conservación, del desarrollo integral de la familia, de los ciudadanos y la dignidad del ser humano.
La Revolución es transformación y las buenas prácticas policiales deben cambiar paradigmas transformando modelos, promoviendo el eficiente y legal uso progresivo y diferenciado de la fuerza, orientando el principio de afirmación a la vida como valor supremo constitucional y legal, manteniendo como principios de actuación los de legalidad, necesidad y proporcionalidad.
Estamos obligados a desarrollar la libertad de conciencia para abstenerse y negarse a cumplir órdenes o prácticas ilícitas que sean violatorias de los derechos humanos y para oponerse y denunciar a quienes quieran hacerlo en el pleno ejercicio de sus funciones.
Actualmente contamos con un Presidente que cree en la Policía y nos ha invitado a soñar con el ideario de Bolívar, Rodríguez, Ezequiel Zamora, por eso estamos obligados a ser combatientes de la justicia, a inventar una patria nueva, a ensayar o errar con el fin de unificar la función policial al servicio de nuestros pueblos siendo ésta la verdadera intención del libertador.
Un camino que inicié hace 10 años, con la creación de nuestra Constitución y la Revolución Bolivariana. Un sueño que hoy en día se hizo tangible gracias a sus colaboradores y seguidores, labor de hombres y mujeres emprendedores comprometidos con el país, como el Ministro Tareck El Aissami y la profesora Soraya El Achkar, que poco a poco, año a año, con trabajo duro, templanza y sacrificios, han luchado incansablemente para crear y lograr políticas inclusivas donde los protagonista somos todos y todas.
Ejemplo de ello es este sueño: un nuevo modelo policial con criterios bien definidos para el desarrollo endógeno de la nación a través de medidas progresivas y la no criminalización de la pobreza.
Hace tres meses formamos parte de esta construcción histórica caracterizada por ser altamente revolucionaria y transformadora, teniendo el honor y privilegio de ser los discentes de la segunda cohorte y aspirantes a la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela, institución renovada y dignificada para todos nosotros.
Nuestra misión, en nombre del Estado, es solventar la enorme deuda social que debemos a nuestro pueblo y en especial a las poblaciones y sectores mas vulnerables: los niños, niñas, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad, a través de la seguridad integral en el sentido más amplio; encaminar la autorregulación de las comunas mediante los consejos comunales; ser mediadores en la resolución de conflictos con la utilización del diálogo, nuestra mayor arma, para resolver los problemas de nuestras comunidades.
Nuestro deber: privilegiar a estos sectores por encima de otros como clave de una exitosa seguridad ciudadana, por una sociedad distinta, digna y de iguales. La esperanza está puesta en nuestro pueblo y no nos quedaremos sólo con palabras sino con actuaciones policiales ajustadas a derecho y en pleno desarrollo de los derechos humanos, comprometidos conscientemente para: humanizar, integrar, y servir a nuestro pueblo. Ese es nuestro lema, ideología, filosofía, forma de vida y razón de ser.
Día a día cumpliremos con el fiel compromiso que le debemos al pueblo porque también somos pueblo. Nuestro trabajo será un apostolado, de vocación, unión, trabajo en equipo y profesionalismo porque queremos y creemos en la Patria grande.
No me queda sino agradecer primeramente a Dios todopoderoso, quien iluminó y guió nuestros caminos. A nuestros padres, hermanos, esposos, hijos, familiares, compañeros y amigos por estar siempre allí animando, creyendo y apoyándonos. Los amo.
A todas y cada una de las personas que formaron parte de este proceso: profesores y profesoras, instructores y monitores y, en especial, al Presidente por confiar en nosotros y en este sueño. A nuestro pueblo por estar abierto al cambio y que contará con nuestro servicio y formará parte de esta transformación, porque despertó y no dormirá jamás.
Sólo me queda pedir que no nos abandonen. Que cuiden de nuestro desarrollo profesional,de nuestros derechos laborales, de nuestra salud y la de nuestra familia. No dejen de controlarnos, para que siempre actuemos con el bien y podamos construir una nación donde Dios conceda la victoria a la constancia.
Por último, rendir homenaje a la Virgen del Carmen, patrona de los policías y recordar a muchos de nuestros colegas que han muerto dando la vida por su pueblo.
A todos y todas… ¡Honor y gloria!
El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana cuanto le consagra. Simón Bolívar (10 de septiembre de 1815)
Patria Socialista o Muerte, ¡venceremos!









