La carencia o imposibilidad de acceder a información fidedigna en diversas áreas, imprescindible para la toma acertada de decisiones es un mal que sigue aquejando la capacidad de transformación revolucionaria que todos y todas aspiramos. La premisa que dice “la información es poder” se evidencia en estos casos y quien la posee puede ejercerlo con mayor fortaleza.
Hago referencia a este tema preocupado por la transformación del modelo policial venezolano que adelanta el gobierno nacional a través del Consejo General de Policía. La falta de acceso a información vital que poseen diversos organismos públicos y que dicho Consejo necesita para poder avanzar entorpece la labor y favorece a los enemigos de los cambios en el campo policial. ¿Cómo se pueden depurar listas de candidatos o postulantes a policías si los organismos del Estado competentes no aportan datos consolidados de funcionarios o funcionarias policiales imputados, acusados o sentenciados en todo el territorio nacional, con el nivel de detalle que la situación amerita? ¿Cómo avanzar en la limpieza que ameritan los cuerpos policiales si la información que se solicita llega sesgada, filtrada, incompleta, saboteada?
Los enemigos de la Revolución en materia policial son muchos; los intereses que se afectan con los cambios propuestos son demasiados y las formas de apostar al fracaso de la reforma utilizan muchas estrategias. Una de ellas es la desinformación. La sociedad debe preguntarse a quién se beneficia negando información vital que permita saber quién es quién para poder separar “la paja del trigo” y lograr constituir cuerpos policiales con gente proba y que realmente no signifiquen un nuevo peligro uniformado para la sociedad.









