En el antiguo módulo de la Policía Metropolitana (PM) de El Blandín, la entrada y salida de vecinos no tiene hora. Y es que desde que comenzaron a operar en este lugar nuevos hombres y mujeres de uniforme -20 de diciembre de 2009-, la relación que existía entre los efectivos y la comunidad cambió.
“Acá no podíamos pasar si no era para hablar con el jefe de la policía. Y si él lo autorizaba”, dijo Eneida González, una vecina de esta barriada, asentada en el comienzo de la carretera vieja Caracas-La Guaira. Eneida ahora se reúne con los policías comunales de la Policía Nacional todas las semanas para trabajar juntos en la prevención del delito y para atender las necesidades de la comunidad.
El pasado mes de diciembre, en su programa dominical de radio y televisión, el presidente Hugo Chávez aprobó la salida de 952 funcionarios policiales a la Avenida Sucre de Catia, y a las calles de los barrios El Limón y El Blandín, donde habitan cerca de 400.000 personas.
Estos hombres y mujeres operan desde ese día en los módulos que pertenecían a la PM ubicados en la Avenida Sucre de Catia, El Limón y El Blandín.
El comisario Pedro Tang, coordinador de Formación de la Policía Nacional, explicó que se escogieron estos tres sectores de la Parroquia Sucre, Municipio Libertador, Distrito Capital, para dar comienzo a las operaciones del nuevo cuerpo policial, principalmente por su índice de criminalidad.
Cifras del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), refiere Tang, indican que en Venezuela se cometieron, en 2009, un total de 12.257 homicidios, y en la región capital 2.218 (un 18%).
Esa misma cifra indica que en el Municipio Libertador se cometieron dos tercios del total de los homicidios de la región capital (1.478) y que en la Parroquia Sucre la quinta parte de esos homicidios (295).
En el módulo policial de El Blandín, los vecinos cuentan con 17 policías que laboran dentro de este lugar, 32 policías comunales y 40 efectivos de inteligencia.
Los que prestan servicios de patrullaje motorizado y vehicular, se ubican en la Comandancia de la Policía Nacional, ubicada en El Amparo, en la carretera vieja a El Junquito.
El módulo policial El Blandín, que sustituyó la insignia de la Policía Metropolitana por el de la Policía Comunal, no sólo cambió su aspecto abandonado, luego de días de trabajos de albañilería, sino también a los funcionarios que trabajan en él.
“Ahora somos más efectivos que antes, porque trabajamos 8 horas diarias, como lo indica la Ley del Trabajo. Antes cumplíamos horarios de hasta 48 horas seguidas, y así no rendíamos, parte de ese tiempo lo usábamos para dormir”, comentó Enzo Rodríguez, jefe de la seguridad interna del núcleo policial.
El módulo está las 24 horas del día al servicio de la comunidad, los policías que laboran aquí se dividen en turnos para cubrir todos los horarios.
Pero las horas de trabajo no sólo los hacen mejores oficiales, sino también su acercamiento a la comunidad, para prevenir el delito. “Nosotros estamos haciendo visitas a los colegios cercanos y a los consejos comunales, para conocer sus necesidades y problemas, y así poder resolverlos. Somos una policía de proximidad”, dijo Sanín Colmenares, jefe de la Policía Comunal del núcleo.
Estos policías están en contacto directo con las instituciones del Estado, indicó por su parte Rodríguez, por ejemplo, si alguna vecina tiene problemas con el servicio de agua, “puede hacer su denuncia aquí y nosotros contactamos a Hidrocapital”.
La manera de comunicarse con los oficiales es a través de su número telefónico 808-64-03 o personalmente en el módulo policial.
El conocimiento de la Constitución y las leyes, y el haber aprendido que los policías están para ayudar a la comunidad y no para vejarla, les ha hecho ganar poco a poco la confianza de los vecinos de El Blandín.
“Ellos son una policía más humana, que se incluye más en los problemas de la comunidad, sobre todo lo concerniente a los niños”, dijo la vecina González.
Y sobre los cambios que ha sentido en este primer mes de operaciones del nuevo cuerpo, comentó que ahora no tiene miedo de estar de noche en el barrio. “Ahora sí se puede salir a oscuras”.
Violencia de género
Roselin Rico es una de las cuatro oficiales responsables de recibir las denuncias de la comunidad, y contó que aunque todavía muchas mujeres no acusan a sus agresores por desconocimiento, la violencia de género es el flagelo que más afecta a la comunidad.
En promedio, este módulo policial recibe a diario entre tres y cuatro denuncias de violencia contra la mujer.
Pero en el mes que esta nueva policía viene atendiendo estas denuncias, sólo una se logró concretar, debido a que las víctimas, luego de acusarlos, se solidarizan con sus agresores, dijo Rico.
Colmenares, jefe de la Policía Comunal, y supervisor agregado, informó que pronto será abierta una oficina legal comunitaria responsable únicamente de la denuncia de género.
A la Policía Nacional
Para el primer contingente de la Policía Nacional, el Consejo General de Policía, instancia responsable de dictar las nuevas políticas policiales, hizo un llamado a los efectivos de la metropolitana y de la policía de tránsito para participar en el primer proceso de selección.
En él asistieron 5.002 funcionarios policiales, que en casi su totalidad pertenecían a la PM. Del cuerpo de policía de tránsito ningún efectivo acató el llamado.
De este número de oficiales, sólo 952 pasaron las pruebas físicas, médicas, psicológicas y psicotécnicas, a ninguno se les encontró antecedentes penales y participaron en el curso de nivelación intensivo de ocho semanas sobre resolución de conflictos, gerencia de proyectos, diagnóstico comunitario, nociones de criminología, justicia penal, preparación de la investigación y derechos humanos dictado por el Consejo General de Policía.
El pasado mes de diciembre, en su programa dominical de radio y televisión, el presidente Hugo Chávez aprobó la salida de 952 funcionarios policiales a la Avenida Sucre de Catia, y a las calles de los barrios El Limón y El Blandín, donde habitan cerca de 400.000 personas.
Estos hombres y mujeres operan desde ese día en los módulos que pertenecían a la PM ubicados en la Avenida Sucre de Catia, El Limón y El Blandín.
El comisario Pedro Tang, coordinador de Formación de la Policía Nacional, explicó que se escogieron estos tres sectores de la Parroquia Sucre, Municipio Libertador, Distrito Capital, para dar comienzo a las operaciones del nuevo cuerpo policial, principalmente por su índice de criminalidad.
Cifras del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), refiere Tang, indican que en Venezuela se cometieron, en 2009, un total de 12.257 homicidios, y en la región capital 2.218 (un 18%).
Esa misma cifra indica que en el Municipio Libertador se cometieron dos tercios del total de los homicidios de la región capital (1.478) y que en la Parroquia Sucre la quinta parte de esos homicidios (295).
En el módulo policial de El Blandín, los vecinos cuentan con 17 policías que laboran dentro de este lugar, 32 policías comunales y 40 efectivos de inteligencia.
Los que prestan servicios de patrullaje motorizado y vehicular, se ubican en la Comandancia de la Policía Nacional, ubicada en El Amparo, en la carretera vieja a El Junquito.
El módulo policial El Blandín, que sustituyó la insignia de la Policía Metropolitana por el de la Policía Comunal, no sólo cambió su aspecto abandonado, luego de días de trabajos de albañilería, sino también a los funcionarios que trabajan en él.
“Ahora somos más efectivos que antes, porque trabajamos 8 horas diarias, como lo indica la Ley del Trabajo. Antes cumplíamos horarios de hasta 48 horas seguidas, y así no rendíamos, parte de ese tiempo lo usábamos para dormir”, comentó Enzo Rodríguez, jefe de la seguridad interna del núcleo policial.
El módulo está las 24 horas del día al servicio de la comunidad, los policías que laboran aquí se dividen en turnos para cubrir todos los horarios.
Pero las horas de trabajo no sólo los hacen mejores oficiales, sino también su acercamiento a la comunidad, para prevenir el delito. “Nosotros estamos haciendo visitas a los colegios cercanos y a los consejos comunales, para conocer sus necesidades y problemas, y así poder resolverlos. Somos una policía de proximidad”, dijo Sanín Colmenares, jefe de la Policía Comunal del núcleo.
Estos policías están en contacto directo con las instituciones del Estado, indicó por su parte Rodríguez, por ejemplo, si alguna vecina tiene problemas con el servicio de agua, “puede hacer su denuncia aquí y nosotros contactamos a Hidrocapital”.
La manera de comunicarse con los oficiales es a través de su número telefónico 808-64-03 o personalmente en el módulo policial.
El conocimiento de la Constitución y las leyes, y el haber aprendido que los policías están para ayudar a la comunidad y no para vejarla, les ha hecho ganar poco a poco la confianza de los vecinos de El Blandín.
“Ellos son una policía más humana, que se incluye más en los problemas de la comunidad, sobre todo lo concerniente a los niños”, dijo la vecina González.
Y sobre los cambios que ha sentido en este primer mes de operaciones del nuevo cuerpo, comentó que ahora no tiene miedo de estar de noche en el barrio. “Ahora sí se puede salir a oscuras”.
Violencia de género
Roselin Rico es una de las cuatro oficiales responsables de recibir las denuncias de la comunidad, y contó que aunque todavía muchas mujeres no acusan a sus agresores por desconocimiento, la violencia de género es el flagelo que más afecta a la comunidad.
En promedio, este módulo policial recibe a diario entre tres y cuatro denuncias de violencia contra la mujer.
Pero en el mes que esta nueva policía viene atendiendo estas denuncias, sólo una se logró concretar, debido a que las víctimas, luego de acusarlos, se solidarizan con sus agresores, dijo Rico.
Colmenares, jefe de la Policía Comunal, y supervisor agregado, informó que pronto será abierta una oficina legal comunitaria responsable únicamente de la denuncia de género.
A la Policía Nacional
Para el primer contingente de la Policía Nacional, el Consejo General de Policía, instancia responsable de dictar las nuevas políticas policiales, hizo un llamado a los efectivos de la metropolitana y de la policía de tránsito para participar en el primer proceso de selección.
En él asistieron 5.002 funcionarios policiales, que en casi su totalidad pertenecían a la PM. Del cuerpo de policía de tránsito ningún efectivo acató el llamado.
De este número de oficiales, sólo 952 pasaron las pruebas físicas, médicas, psicológicas y psicotécnicas, a ninguno se les encontró antecedentes penales y participaron en el curso de nivelación intensivo de ocho semanas sobre resolución de conflictos, gerencia de proyectos, diagnóstico comunitario, nociones de criminología, justicia penal, preparación de la investigación y derechos humanos dictado por el Consejo General de Policía.









